Poetry

Exordio

 

Cándidamente se desliza bajo una media iluminación lo que parece ser una habitación vacía, los muebles reflejan el polvo por la incidencia de la luz, ese polvo que constituye en si mismo un registro arqueológico, me sorprende la belleza con que se dispuso en capas imbricadas, sin ninguna pretensión, las veces que menos parece desapercibido; las veces que más me deja maravillado. Los recovecos de las esquinas insinúan cierta predisposición al estatismo, inercia que por si misma se vuelve utopia, me resulta extraño querer reflexionar sobre los objetos, no pudiera acomodar mis ideas a sus exigencias, mutismo aplicado que exaspera de solo contemplarlo, irreverencia tácita, quisiera atentar contra su solemnidad, quisiera violentarme contra su indiferencia, si mis pensamientos tomaran una forma más  concreta, no sé, tal vez que se revistieran de un poco de materia pesada, podría elevar esa abstracción corriente a los ojos del profano, podría dotarla de escándalo visible, de un vehemente impulso de dinamismo, o por lo menos esas son mis conjeturas al respecto, ahí veces que discurriendo de ésta manera me veo (más bien me sensibilizo) pletórico de una rabia incontrolable, deseos impetuosos de realizar atrocidades, truculentas maldades al organismo animado o inanimado que se presentase en el momento, el momento, me repito…desapareció.
Como si se tratase del punto de ebullición, como si la retención energética del cuerpo fuera succionada por un ente astral, la mente se sosiega, se enerva el cuerpo, como el influjo de un potente sedante, ya no puedo ni pensar, muchos menos escribir, se trata de ver a mis dedos comprender el signo, como si un tropismo me embistiera, como si el percolar  del ser en el devenir se viera de pronto interrumpido por esos objetos, esos “no-ser”, seguramente -me digo a mis adentros- buda, quisiera a ver sido su cuenco.